Cosas de las elecciones
Antes de comenzar, simplemente saludar. No he pasado a dejar ni siquiera un mero lamento desde hace mucho tiempo, pero así es la vida (cansadora, pero entretenida). Durante meses he dicho que cuando termine el diplomado (la gloriosa fecha del 7 de Noviembre) tendré tiempo para hacer lo que no he podido hacer por el tiempo que me lleva trabajar y estudiar a la vez. Sin embargo prefiero adelantar tareas ahora que tengo un mínimo de tiempo, ya que me he comprometido a tantas cosas para hacer en el mes siguiente post-diploma (viajes, juntarme con personas, cine, libros, historias, podcast, etc) que es probable que algo quede botado, y conociéndome, este pobre blog tiene altas probabilidades de ser el elegido para quedar a la deriva.
Por eso preferí hacer una entrada de una buena vez, y me comprometo a hacer al menos una más antes de final de año (solemnemente). No es mucho lo sé pero no estoy dispuesta a comprometerme a más, ya que soy obsesiva con mis compromiso y no necesito más estrés.
Otra cosa terrible, aparte de la falta de tiempo, es la falta de ideas. En resumen no sólo no escribía por falta de tiempo (porque al final igual se puede escribir entre 2 y 3 de la mañana XD) sino porque no se me ocurría contra que quejarme, actividad que como ya se habrán dado cuenta es una de mis preferidas.
La inspiración me vino el domingo, debido a que acá en Chile estuvimos de elecciones de alcaldes y concejales. Como siempre nadie perdió (si bien claramente muchísimos se quedaron con ganas de mucho más), ya que algunos ganaron comunas que antes no tenían, otros sacaron altas votaciones, etc etc. En resumen el panorama fomeque político de Chile siguió igual de fomeque. Gracias a Dios. En el caso de mi país prefiero mil veces lo fome y el conventilleo pequeño que ello acarrea, que situaciones graves y cambios drásticos que viven otros países.
Para ser franca, hoy en día en Chile da un poco lo mismo quien gane, total nos guste o no, de una manera u otra todos estamos remando para el mismo lado (aunque algunos quieran negarlo) Puede que unos tomen el remo con las dos manos, otros con una, y otros con los pies, pero la dirección esta previamente definida. Por lo tanto cuando pierde tu candidato, en realidad lo que lamentas es tener que estar obligado a ver al otro candidato (que generalmente te cae mal) salir en la tele muchas más veces de las que consideras saludable (sonriendo por cierto), y a sus partidarios (que te caen igual de mal o peor) salir acompañándolo.
Esto no quiere decir obviamente que no tengamos problemas en Chile, porque tenemos muchos. Gracias. Pero con todo creo que salimos adelante razonablemente.
Escuché a un periodista decir que en las elecciones no hay perdedores, sino explicaciones. Y no hay nada más cierto en el caso de este tipo de elecciones. No es como en aquellas donde tiene que ganar UNA persona, como en el caso de elecciones presidenciales, donde si no saliste presidente significa inmediatamente que tu y los tuyos perdieron irremediablemente.
En el caso de alcaldes y concejales, e incluso senadores y diputados, como sale una multitud de personas elegidas y otra multitud no es elegida, todos los partidos, conglomerados, juntas de vecinos, clubes de toby y demases tienen el derecho de ver los resultados que más les convienen y a partir de eso explicar las cosas desde su prisma.
Solo una última cosa para cerrar este comentario que en realidad no dice mucho de nada. En casi todos los canales comentaron el problema de la bajísima inscripción de jóvenes menores de 30, y para que decir de los menores de 25. Las razones del fenómeno las conocemos todos, que nadie le cree a los políticos, otros dicen que no les interesa, y bla bla. Sin embargo, yo creo que la principal razón de porque SI hay que inscribirse y votar, es la más poderosa de todas. Te da derecho a reclamar, patalear y encontrarlo todo malo si así lo deseas. Si no votas, pierdes todo ese derecho porque no solo ERES parte del problema, sino que además NO ERES parte de la solución. Yo voto (y reclamo)
Chaíto.